Te vi como caracola marina, alga y gaviota
Y me hice faro vigilante y muro rompeolas
Para velar tu sueño de sirena en playa solitaria
Y beberme toda el agua que manan tus cocales.
Me hice eco distante de voces de naufragios
Que desde siglos vagan en las crestas de olas
Golpeando los abruptos bordes de los acantilados
Saboreando la sal, con viento de velero.
Y te quedaste anclada, un día del ayer ya lejano
Y yo, como osamenta de un galeón fantasma
Que trae la marea eterna y persistente
En un rumor tenaz y obstinado
Como un pelícano porfiado
(Gaviero de mástil, divisando horizontes)
Día a día camino por la arena para estar contigo.
No sé si esto es como un premio
O si es como un castigo.
Sigue leyendo a Victor Celestino Rodríguez

