Me vuelco nuevamente hacia ti, mi amigo del alma, mi amigo fiel, con una desbordante y total confianza, pues el don de tus consejos, tu comprensión, tu diáfana sensibilidad, son siempre prístina luminaria, para que yo pueda ser todavía mejor PERSONA, poniendo sólidamente mi granito de arena, en pos de un mundo más equitativo y más justo. Y que personalmente sea más generoso, más comprensivo, ante la complejidad de mi propio yo. En esta noche en que la Luna, está alineada con los planetas Venus y Mercurio, te quiero decir, que estoy llevando a cabo un interesante recorrido por la costa litoral, en tren y en barca, por el Parco Nazionale delle Cinque Terre, situado entre las localidades de Levanto y La Spezia, donde desde hace más de dos mil años, los agricultores de la Riviera de Liguria, han construido terrazas en piedra, plantando viñedos y ricos olivos,

en la marcadas pendientes de Levante, siendo una tarea ardua comparable a la Gran Muralla China. Cinque Terre, está formado por cinco encantadores pueblos construidos al pie de laderas o de acantilados, que parecen precipitarse sobre el mar Mediterráneo, situados al norte de Portovenere , y que son Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Romaggiore, cuyas casas se distribuyen en distintos niveles paralelos y están incrustados espectacularmente en las calas y rocas de esta escarpada costa ligur. He empezada mi ruta desde el “golfo dei poeti”, “golfo de los poetas”, cuya bahía ha atraído por su belleza y su tranquilidad, a numerosos artistas, de todos los ámbitos, entre ellos la pareja de los Shelley, el poeta Byron y el novelista D.H. Lawrence . Te quiero recalcar, que todos pueblos de esta encantadora región, son un verdadero paraíso, ya que hay tutas de montaña donde disfrutar de sinuosos caminos que nos arrastran siempre a la excelsa contemplación de tan bellos panoramas paisajísticos . Me ha encantado el paseo que hice por el “camino delle amore” “ camino del amor” desde Romaggiore, enaltecido de sus casas multicolores, hasta Manarola, un pueblecito cuyas casas descienden en suave pendiente hasta una maravillosa caleta. Esta ruta está excavada en la roca, a lo largo de la cual he podido saciar cuantiosamente mi fruición estética, pues he contemplando tan bellas panorámicas del mar Mediterráneo. El pintoresco pueblo de Corniglia, está literalmente colgado sobre el mar de esta franja de costa, diferenciándose del resto de los pueblos de esta región, pues es el único que no se conecta directamente con el mar, sino que se sitúa sobre un promontorio de unos 100 metros, totalmente circundado de viñedos, en sus elevadas y hercúleas terrazas. Para se acceder a este pueblo, es necesario descender una larga escalinata conocida como lanadarina, compuesta de 33 tramos y un total de 377 escalones, estando unida a Vernazza, considerada uno de los pueblos más bellos de Italia, ubicado en diminuto promontorio, inclinándose, abruptamente hacia el mar Mediterráneo, cuyo producto más conocido de este pueblo es la vernaccia, un vino típico. ¡Qué maravilloso paseo, por la Riviera del Levante¡
Indagando otro huso semántico, te quiero recalcar; “ Estoy, de esta vez, vivamente influenciado, por una grata vibración lunar, pues mi vida anímica, mi imaginación y mis estados (pre)conscientes, fluyen y [re]fluyen incesantemente, por un profundo y dilatado mar de tranquilidad… con todas sus mareas físicas, emocionales y mentales, reaccionando de forma congruente… metafóricamente el sentido filosófico del “noüs” del presocrático Anaxágoras, se va sintiendo en mis vísceras cognitivas, de una forma prístina por todo mi ser más espiritual. Era como si fuera un acto de redención personal. ! Ojalá lo sea, caro amigo mío¡ Y él se tomaba un respiro, para poder escuchar el propio silencio… pero el constante susurro del viento, dándole de lleno en su demarcado rostro, le impedía la total consumación de este delicioso deseo. Mientras tanto, allá, en el muy exótico, monzónico y muy Lejano Oriente, en noches de plenilunio y durante el inicio de la estación de primavera, las aguas de ciertas fuentes son benditas para una grande multitud de creyentes hindúes. ¡Chandrayaan¡ Imploro con el más profundo deseo, que nuestra sólida amistad jamás se termine. !Agnus Dei¡ ¡Aleluya!
De tu muy afectuoso amigo,
“Orgulloso paseante de la bella Riviera Italiana”,
«Te quiero recalcar, que todos pueblos de esta encantadora región, son un verdadero paraíso…»
Y pronto llegó el alba. El sol ya se alzaba muy rápidamente, y con imponente magnificencia, proyectaba un vigoroso fogonazo de luz, hacia el bullicioso puerto de Génova, donde con los primeros bramidos de las espumosas olas, zarpaba un ferri, que iba directamente hacia Barcelona, capital de Cataluña, que vivía desgarrada por una enorme fractura de índole social y política, con respecto a España, estando literalmente zambullida en una ficcional independencia. En la inmanencia de un nuevo ritmo circadiano, alejándose de Génova, decía él, como anónimo pasajero ¡ Arriverdeci , fascinante Riviera Italiana!
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