Si uno pudiera detener el tiempo
frenar los relojes, e impedir que los años se lleven recuerdos
que las fotos no se vuelvan amarillas
y la nostalgia no avance y siembre tristezas
desearía mil veces acariciar las manos
y que el sol cicatrice heridas
que hagamos rondas eternas
y juguemos como niños a las escondidas
y cantemos las canciones
para servirnos de guía
por caminos largos , sin piedras ni caídas
no habría motivo de lágrimas
porque no habría prisa
ojalá pudiera detener el tiempo
antes que el tiempo nos arrebate la vida.
Sigue leyendo a Claudia Nemirovsky

