Las cruces
Allí estaba ella. La rusita, como le decían cariñosamente en el barrio. Bella como una rosa . Dulce
como la miel.
Sus ojos de jade escrutaban el horizonte. Entonces, divisó un puntito blanco . Su corazón se alegró.
Una lágrima cual perla marina se deslizó , lenta, por su rosada mejilla.
