Ese animal que engaña mi vientre
Ansiosa por cruzar los reinos, habrás de esperar en el desasosiego lo que tenías perdido en su rostro. Estabas en la comisura del pez, escupiéndome el aliento de la playa, sin dar el primer paso fuera del mar para despedirte, donde la oscuridad es el mejor aliado de tu crimen y, con esa ausencia, me das la bienvenida a la ciudad.
