Había una vez un gran Rey
Que gobernaba en intendencia,
Todos los pueblos del mundo,
Menos Valencia.
Lo coronaba un bacín,
Que le llegaba al bigote,
Y se pasaba la vida
A los trotes.
¿Por qué tiene tanto apuro,
Su Majestad?, preguntaba
Su caballo Fredesvindo
A las cansadas.
Y es que el Rey tenía un álamo
En medio de su jardín;
Y el álamo tenía un nido
De Perdiz.
Y la Perdiz no perdía
Ocasión de fastidiarlo
Porque el reloj le atrasaba
Horas y años.
Le reprochaba de día,
le reprochaba de noche:
¡Siempre estás llegando tarde,
Y vas en coche!
El Rey, a las disparadas
Corriendo carrera al Tiempo
No podía gobernar
Ni el pensamiento.
Pidió ayuda a su madrina
Que era un Hada dormilona.
Que no la encontró, que estaba
En Barcelona.
“Te necesito, y urgente,
Porque el Tiempo se me escapa
Va de atrás para adelante
Con ventaja”.
¿Qué podía hacer la prójima,
Si estaba durmiendo plácida
Soñando que le escribían
Una broma,
En Barcelona?
Voló desde Cataluña
Hasta la plaza de Orense,
Más rápido que el tren bala
En Medio Oriente.
-¿Qué hacemos acá en Galicia?
-Le preguntó su mascota
Que era un pequeño avestruz
Con botas.
-Buscamos al Rey del Mundo,
Y el Mundo va para atrás,
Por eso las horas huyen
Sin parar.
-Quedémonos a esperar,
Le propuso el asistente
Que si el fulano recula
Ya pasará por Orense.
Y así pasaban segundos,
Horas, días, y hasta meses.
Años. Siglos hace ya
Que ella duerme.
Pero durmiendo resuelve
Los problemas de la gente:
Que en el sueño está la clave
De tantos inconvenientes.
¿Quieren saber qué pasó,
Con el Rey y con el tiempo?
Un cuento se lo explica
No crean que les miento.
Aquel Rey lo soñaba
Despierto con un ojo.
Y así vio en medio mundo
A la mitad, y al otro.
La gente de Valencia
Ajena a sus dominios
Dormía a pata suelta
Feriados y domingos.
El resto del Planeta,
Con Fredesvindo
Se van a trote lento
Huyendo de los siglos.
El Tiempo no los deja
Descansar un momento
Porque el despertador
Se despierta primero.
Y hay que ir a la escuela
Para ganarle al Tiempo.
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