Entre tú invierno y mi estío
tan solo un bostezo,
una mirada esquiva
separa nuestras almas.
Entre tu lugar y el mío
un océano de lágrimas,
y miles de barcos tristes
entre la bruma y el agua naufragan.
Entre tu boca y la mía
con un delirio de palabras
que se abrazan y desean.
Hace tanto frío en nuestros labios
que las palabras se congelan,
y no puede abrazarme,
ni tampoco calentarse
en su refajo.
Caímos en la impotencia del olvido,
y entre tu lugar y el mío
mil vidas pasaron.
Esta vez no dejes
que se me muera el amor
entre tu bruma y mis deseos
que el olvido intenta borrar.
De nuestra memoria.

